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martes, 15 de noviembre de 2016

16.11.15 Nota Didáctica: Control Eficaz en Empresas Públicas para paralizar operaciones ilegales y sospechosas de corrupción




16.11.15 Nota Didáctica:
               Control Eficaz en Empresas Públicas
               para paralizar operaciones ilegales y sospechosas de corrupción




Esto que viene a continuación podría ser Ciencia Ficción, pero daría Solución :



Sabido es que las empresas públicas españolas han sido siempre refugio del caciquismo y la corrupción, que parecían inevitables como fenómenos propios de la cultura nacional. Así hasta que un día unos políticos tuvieron el coraje de emplear un remedio elemental, que cambió la situación en unos meses mediante el sencillo arbitro de colocar en las empresas públicas unos funcionarios especiales (ingenieros, secretarios, interventores, depositarios) rigurosamente independientes, puesto que su sueldo estaba fijado por la Administración central que también controlaba sus nombramientos, y que disponían de facultades para paralizar las operaciones ilegales y sospechosas de corrupción. La fórmula funcionó y las Empresas Públicas fueron limpiadas en unos meses.



Pero esto viene de Alejandro Nieto García (https://es.wikipedia.org/wiki/Alejandro_Nieto_Garc%C3%ADa ,
un especialista en Derecho, que ha realizado un Diagnóstico de la Situación de las Administraciones Públicas y que afirma:

  
Sabido es que los ayuntamientos españoles han sido siempre refugio del caciquismo y la corrupción, que parecían inevitables como fenómenos propios de la cultura nacional. Así hasta que un día unos políticos tuvieron el coraje de emplear un remedio elemental, que cambió la situación en unos meses mediante el sencillo arbitro de colocar en las corporaciones unos funcionarios especiales (secretarios, interventores, depositarios) rigurosamente independientes, puesto que su sueldo estaba fijado por la Administración central que también controlaba sus nombramientos, y que disponían de facultades para paralizar las operaciones ilegales y sospechosas de corrupción. La fórmula funcionó y las Administraciones locales fueron limpiadas en unos meses.




Aunque Alejandro Nieto García nos comenta a continuación:



Así hasta que con la llegada de la democracia, los alcaldes reclamaron la autonomía entendida naturalmente como liberación de controles y los ayuntamientos han vuelto a las andadas, sin que prácticamente nada pueda hacerse ahora protegidos como están por el escudo de la autonomía y haya habido que acudir a mecanismos complicadísimos para reintroducir algunos controles escasamente eficaces.



Alejandro Nieto García nos aclara también
Actualmente han desembarcado los políticos en las Administraciones públicas con una fuerza hasta ahora desconocida. De hecho han desplazado a los altos funcionarios ocupando –es decir, usurpando– sus puestos. Y no contentos con ello, han patrimonializado –es decir, convertido en patrimonio propio– esta institución e incluso sus rentas. Al convertirse la política en una profesión y al multiplicarse hasta extremos desconocidos el número de tales profesionales, han tenido que buscarse trabajo y retribución y ambas cosas han encontrado en el aparato del Estado, aunque para conseguirlo hayan tenido que desalojar a los funcionarios, sus ocupantes tradicionales. Mas no solo esto. Los políticos no se han contentado con tal usurpación personal sino que, una vez dentro de la Administración, acostumbran a rodearse de consejos de «asesores», clientes políticos en el sentido original del término, con los que constituyen una Administración paralela, que al tiempo de encarecer los costes de la gestión, disminuye su eficacia puesto que se trata de advenedizos a los que no se retribuye su trabajo y su competencia sino que se premia por servicios pasados o se fideliza para compromisos futuros. Desgracia que se prolonga con un nuevo accidente, a saber, que, además de ocupar los políticos cargos propios de los funcionarios, se ha politizado a estos, convirtiéndoles de grado o de fuerza en servidores del partido y no del Estado. Vistas las cosas desde esta perspectiva se aclaran inmediatamente buena parte de las aberraciones que afean nuestras Administraciones públicas y ya se entiende con facilidad la proliferación de cargos (para retribuir a los intrusos), la incompetencia de sus titulares (puesto que no son gestores profesionales sino aficionados que van de paso), su irresponsabilidad (dado que no se les pide eficacia sino fidelidad política, que es de lo único por lo que se les tomarán cuentas), su impunidad (ya que si se toca a uno solo queda al descubierto todo el sistema), su rapacidad (habida cuenta de que siendo cargos provisionales han aprovechar el poco tiempo de que disponen) y su indiferencia por la cosa pública (pues su carrera no depende de sus servicios sino de los compromisos políticos). En definitiva, que aun siendo cierto que la politización no es la única causa del deterioro de las Administraciones públicas actuales, es, desde luego, una de las causas de más peso. Y por ello, si no se atiende a tal fenómeno –como sucede con el Informe CORA– se está perdiendo el tiempo y no se podrá ir más allá de las simples «chapuzas».

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